martes, 25 de abril de 2017

Ganadería regenerativa: prácticas ganaderas que debemos desaprender




Independientemente de las ideas personales y tendencias, es necesario desaprender un montón de cosas innecesarias que practicamos los productores, profesionales y académicos, que nos hicieron dependientes de maquinaria, implementos, pesticidas, herbicidas, fertilizantes, balanceados comerciales, semillas, desechos de la agroindustria, granos y otros insumos, depredadores del bolsillo de los productores, del medio ambiente y de la salud de los consumidores. Los cuales adoptamos dogmáticamente, como la única alternativa de producción ganadera, actitudes adictivas impuestas por la publicidad, que ha costado serios reveses y demandas, a quienes se han atrevido a desafiar los intereses de las transnacionales, un reducido número de compañías que controlan la agroindustria la producción y comercio de los alimentos a escala mundial, así como la fabricación de tractores, equipos e insumos. 

Realmente necesitamos desaprender lo impuesto por las transnacionales del agro y la academia, al servicio de las transnacionales.

1. Eliminamos todos los árboles de nuestras tierras (deforestamos), bajo la excusa de que la sombra limita el crecimiento de los pastos. La verdad es que debajo de los árboles, el crecimiento del pasto es exuberante, además de crear un microclima favorable y evitar la pérdida de humedad del suelo, los árboles son una excelente bomba fertilizadora al extraer nutrientes desde las capas profundas del suelo e incorporarlos a la superficie, como hojas y frutos.

2. Entendimos mal, incluida la academia, que todo lo que no sea pasto, en los potreros, había que eliminarlo utilizando arados, guadañas o cortadoras, fumigadoras y otros equipos, tirados por tractores, y la “mejor solución”: matar con potentes herbicidas, las mal denominadas malezas de los pastizales. La verdad es que cuando pequeñas áreas, son sometidas a altas cargas instantáneas de animales; seguido por un adecuado periodo de reposo, las malezas, van desapareciendo, anulando el contaminante y costoso uso de herbicidas, que aniquilan también los organismos benéficos del suelo.

3. Estábamos convencidos que, para obtener una mayor y rápida cantidad de biomasa por hectárea de pasto cultivado, es necesario utilizar fertilizantes químicos solubles, procedentes de reservorios fósiles finitos, que también matan la vida del suelo. La realidad es que altas cargas instantáneas de ganado, comiendo pasto que usa solo energía solar limpia infinita, rotando racionalmente, 6 a 12 veces al año, el mismo pastizal, deja a su paso, cerca de 30 toneladas por ha, de boñiga o mierda y orina, abono orgánico, capaz de lograr superiores resultados, que los fertilizantes químicos, beneficiar, aumentar la vida del suelo y mejorar su estructura y fertilidad año tras año.

4. Nos hicimos dependientes de los alimentos balanceados comerciales, comprometiendo la rentabilidad de las ganaderías, usando granos para los que los rumiantes no están biológicamente diseñados; granos que deben ser destinados al consumo humano directamente, con el consiguiente gasto en fábricas, para su procesamiento. Los granos acidifican por debajo de 5, el pH ruminal cuyas bacterias viven cómodamente en un medio con pH cercano a 7, que es el obtenido con la ingestión de pasto. La verdad es que una combinación de gramíneas y leguminosas rastreras, arbóreas o arbustivas en los potreros, manejados racionalmente, anulan totalmente, esa dependencia.

Millones de bovinos en el mundo, son alimentados con granos provenientes de grandes sembradíos que además de consumir grades cantidades de energía fósil finita, para su producción, consumen grandes cantidades de agrotóxicos, cancerígenos todos, que finalmente desertifican el suelo, que además libera enormes cantidades de CO2, a la atmosfera, cada vez que son arados, para sembrar cultivos perecederos. Es la gran estupidez de nuestra civilización.

5. Creíamos que, para sembrar, resembrar o restituir pastizales, es necesario arar el terreno, lo que causa un rompimiento del equilibrio ecológico y del ciclo del etileno, liberación de carbono a la atmosfera, muerte de la biota, y disminución de su fertilidad, que tarda años en recuperarse. La verdad es que podemos sembrar directamente sobre el tapiz, nuevos pastos mejorados, o suministrar sus semillas a los animales, junto a las sales minerales o cualquier otro vehículo y ellos se encargarán de esparcirlas, a través de la bosta, homogénea, ecológica y económicamente, en el terreno, con abono gratuito incluido; este método es el que ha utilizado la naturaleza por millones de años, a través de la manada pastando.

6. Administramos a los animales las costosas ivermectinas y otros compuestos, como la forma ideal de controlar parásitos del ganado. La verdad es que contaminan las heces de los herbívoros, exterminando coleópteros como el escarabajo estercolero que comen y entierran las excretas, así como a lombrices, termitas y otros componentes microscópicos de la benéfica biota del suelo, en detrimento de su fertilidad.

Se ha determinado que las ivermectinas y demás derivados de las lactonas macro cíclicas, pueden ser sustituidas ecológicamente, por desparasitantes orgánicos y biológicos, tales como: el extracto de Nim (Azadirachta indica), y otros, así como un inmunógeno inyectable que inhibe la ovoposición de las garrapatas, disminuyendo su población. Sabemos que una rotación diaria de potreros rompe el ciclo reproductivo de endo y ecto parásitos, y que la arborización de potreros hará retornar la avifauna controladora de parásitos.

7. Aprendimos mal, que para aumentar la capacidad de sustentación o de carga, es necesario instalar costosos sistemas de riego, perforar pozos profundos y rebombear agua, al pastizal, con el consiguiente gasto de energía, para que la producción, no merme en la época seca. La verdad es que, con arborización, manejo eficiente y conservar intactos suficientes potreros en buenas condiciones, para la época seca, se puede mantener una producción prácticamente uniforme.

8. En los últimos 100 años, exterminamos buena parte de nuestros rebaños criollos latinoamericanos que cuentan con 500 años de adaptación, precoces, de elevada fertilidad y longevidad, consumidores de forrajes toscos, resistentes a las altas temperaturas, humedad y a parásitos tropicales, entre otras características. Fuimos segados por la publicidad foránea que nos mostraba en fotos, hermosos vacunos de zonas templadas, que importamos en pie y también su semen; animales que nunca se adaptaron en su condición pura, en los que nos gastamos una fortuna, e indiscriminadamente cruzamos nuestro criollos, absorbiéndolos, cuando la verdad es que con ellos, podemos utilizar cruzamientos dirigidos y obtener nuestra propia raza Doble Propósito Tropical, adaptada, cuyo germoplasma aún poseemos, la cual no alcanzará las quiméricas producciones de las razas europeas, pero es económicamente sostenible, sin el uso de tantos insumos.

9. Se nos ha venido diciendo que altas cargas animales instantáneas, compactan el suelo, exterminan el pastizal y contaminan la atmósfera. La verdad es que el estiércol y orina depositados durante unas horas, cada 30 a 60 días promedio, es procesada rápidamente por macro, meso y microorganismos del suelo, desencadenando el ciclo del gas etileno, que lejos de compactar aumenta la porosidad y aireación del suelo, su capacidad de retención de agua y fertilidad. Mientras más ganado visita periódicamente un pastizal, potrero, parcela o piquete, más excretas en el suelo, más materia orgánica que se transforma, obteniéndose mayor producción de forraje, así como la capacidad de sustentación que se vuelve creciente, hasta lograr cargas superiores a 5 unidades de ganado mayor/ha/año, según las condiciones edafoclimáticas.

10. Copiamos y adoptamos la estabulación, práctica obligatoria en los países con crudas heladas y nevadas, con todo el gasto innecesario en establos, insumos, maquinaria equipos, mano de obra y disposición de excretas, que ello implica, haciéndola una actividad no rentable, comparativamente con el pastoreo agroecológico, donde una sola persona puede manejar en pastoreo, más de 1.000 animales, diariamente, sin necesidad de tal infraestructura y equipos.

11. Extensas áreas silvopastoriles están siendo aradas cada año en Latinoamérica, para sembrar semillas transgénicas (OGM) que luego fumigan con el cancerígeno y depredador herbicida glifosato, al que solo esa semilla, es resistente, ambos propiedad de una sola compañía, que junto a otras dos, controlan ese negocio mundial de los granos, de principio a fin; han iniciado una campaña mundial para aumentar su consumo, para atender los intereses del complejo industrial petroquímico-mecánico. Dedican enormes sumas de dinero en desmentir que los pastizales son sumideros de carbono y que una hectárea de pasto permanentemente, puede secuestrar y enterrar muchas toneladas de carbono al día.

12. Las sequías y las inundaciones son causadas por la destrucción de la capa superior del suelo y en consecuencia, su fauna biológica o microorganismos (biota). Debido a los arados continuos los suelos han sido lavados por la lluvia y el viento, aflorando una costra dura compactada que, en lugar de absorber el agua, esta, corre y causa inundaciones. Cuando el agua no es retenida por el suelo, por el contrario, causa severa sequías, con el consecuente daño al suelo y a los animales. “Extensas praderas se están convirtiendo en un desierto debido a la falta de animales en pastoreo dirigido”. El crecimiento de los desiertos puede ser detenido gracias al pastoreo; usando la cerca electrificada; podemos usar el pastoreo de herbívoros domésticos para restaurar la próspera, biodiversidad de las praderas.

13. El papel de los herbívoros a pastoreo en nutridos rebaños en movimiento continuo, controlado con la cerca electrificada, es crucial para detener la desertización de los suelos y el cambio climático. Es una emulación de lo que en el pasado hacían las grandes manadas de herbívoros en las praderas, obligadas a mantenerse pastando juntos, para defenderse de los depredadores, excretaban abundantemente en un mismo sitio; al terminar de comer y ensuciarlo, se movían hacia otro sitio, promoviendo un exuberante crecimiento de gramíneas y todo tipo de cobertura vegetal, que protege los suelos de la erosión causada por lluvias, viento e insolación.

Los científicos y estudiosos del tema, que además son productores, que han aportado avances sobre el freno a la desertización, entre los que destacan: André Voisin, Allan Savory, Luiz Pinheiro, Nilo Romero, Bill Molinson, David Holgrem, Geoff Lawton, entre otros, han llegado a la conclusión de que son los rumiantes en pastoreo racional o dirigido, los llamados a recuperar los suelos degradados del planeta, convirtiéndose en consecuencia, en un factor de primer orden, para atenuar el cambio climático.

Existe un dicho en Nueva Zelanda y Australia, países con más bajo costo de producción por litro de leche: “Producir con rentabilidad es sensatez, producir muchos litros por vaca es vanidad”





miércoles, 12 de abril de 2017

Carlos de Castro sobre sostenibilidad en la ciudad y en el mundo rural


Hoy, cada metro cuadrado de una ciudad disipa entre 10 y 100 vatios de potencia, con cierta tendencia a que las ciudades más grandes disipen más por metro cuadrado (es donde encontramos los rascacielos y las grandes avenidas congestionadas de vehículos, donde en verano su propio calor requiere de cada vez más aires acondicionados, donde el sol no llega en invierno por la sombra de otro gran edificio). Sin embargo, los sistemas de captación externos a la ciudad de energía eólica o fotovoltaica (esos que se vendrán abajo también) no llegan a proporcionar ni 10 vatios por metro cuadrado, y la biomasa aún mucho menos. Por tanto una urbe energéticamente depreda/depredará varios órdenes de magnitud su territorio (y salvo que bajemos el consumo en dos órdenes de magnitud -lo que implicaría dejar de ser cualquier ciudad imaginable- seguirá siendo un sistema fuertemente parasitario e insostenible).

[...]

No hay suficiente espacio en el medio rural ya para el crecimiento que se necesitaría para alojar a tanto urbanita sosteniblemente. Y aún menos si partimos de una obviedad: no se hará ordenada y planificadamente (los urbanistas están a otra cosa y así seguirán por un tiempo). ¿Alguien conoce a algún arquitecto de algún sitio del mundo que esté haciendo planes para reducir Sao Paulo, Nueva York, Barcelona a un 10% o menos de su población actual? ¿No? Pues ya llegan tarde… “Planificar” el colapso, no el decrecimiento, es de lo que se trata. El lunes pasado se lo dije a todos los alumnos de primero de arquitectura de la Universidad de Valladolid (unos 150). Apostaría a que pocos estudiantes de arquitectura del mundo reciben esa información tan cruda. Quizás uno o dos dentro de 15 años recuerde nebulosamente algo de lo que les presenté: básicamente la inevitabilidad del colapso civilizatorio y las posibles adaptaciones que como arquitectos podrían llevar a cabo:

1ª construir barato, duradero y local (aquí sí están algunos)
2ª rediseñar las urbes (movilidad, orientación solar…) (alguno también aqui)
3ª deshacer las ciudades grandes y convertirlas en minas (¿cabe en la imaginación?)
4ª cambiar de visión hacia una imitación de la naturaleza (cierre de ciclos y metabolismo orgánico -pero esto será a nivel teórico porque solo se podrá hacer tras el colapso, para las nuevas civilizaciones bajas en energía y tranquilas y superavanzadas en el desarrollo tecnológico-).

Fragmentos de comentarios de la entrada Detrás del milagro urbano está la energía




martes, 28 de marzo de 2017

“El colapso no es un brusco apagón, sino un proceso que dura décadas”



Hay sociedades que ya han entrado en el colapso. Irak, Siria, Afganistán y un buen número de estados africanos se han adentrado en un franco declive del flujo de energía y materiales. El colapso social y ambiental es el resultado de un proceso, “no un brusco apagón”, sostiene la activista, directora general de FUHEM (fundación que trabaja en las áreas educativa y ecosocial) y excoordinadora de Ecologistas en Acción, Yayo Herrero. La antropóloga, ingeniera técnica agrícola, educadora social y significada ecofeminista ha escrito con Fernando Prats y Alicia Torrego el libro “La gran encrucijada. Sobre la crisis ecosocial y el cambio de ciclo histórico” (Libros en Acción), presentado en Valencia por el Frente Cívico.

Herrero considera que la crisis climática es hoy mucho más que una amenaza, “porque no se están adoptando medidas; hay un claro analfabetismo ecológico de quienes toman las decisiones, que ignoran los procesos incontrolables que se desencadenan en la naturaleza”, resalta la activista. Además de “La gran encrucijada”, cuya segunda edición ha visto la luz en febrero de 2017, ente los últimos textos de Yayo Herrero figuran una entrevista en la revista de Ciencias Sociales “Encrucijadas” (2016), titulada “Ecologismo. Una cuestión de límites” y el artículo “Apuntes introductorios sobre el ecofeminismo” (2015), publicado en el boletín del centro de documentación Hegoa.

- El libro La gran encrucijada destaca en diferentes apartados la importante función de los imaginarios. ¿Por qué se les atribuye esta relevancia?

El gran logro del sistema capitalista, ya lo decía Margaret Thatcher, fue la conquista del alma de las personas. Esto significa no sólo apoderarse de la política y la economía, sino también de la cultura, de la forma en que las personas pensamos y concebimos el mundo y, por lo tanto, actuamos en él. Esa disputa de la hegemonía cultural obliga a revisar conceptos como el de “bienestar”, “seguridad”, a qué llamamos “vida buena” o el “progreso”.

- ¿Con qué materiales tendría que edificarse un imaginario “alternativo”?

Creo que con la noción de que las personas somos profundamente ecodependientes. Y, al serlo, estamos clarísimamente sujetos a los límites físicos de la tierra y al funcionamiento de los ciclos naturales. Si se alteran y superan, se llega a situaciones de riesgo como las que tenemos hoy. Habría que tomar conciencia, asimismo, de que no podemos vivir como seres aislados. El capitalismo ha fabricado individuos que se pretenden autónomos e independientes del resto, cuando realmente somos seres profundamente interdependientes: la vulnerabilidad es un rasgo de cada vida humana en solitario. Siendo conscientes de las vidas vulnerables, podemos cambiar las lógicas económicas, de producción y trabajo.

- Otra idea que aparece en el libro es la de “resiliencia”, un término que se le toma prestado a la psicología...

El concepto tiene su origen más bien en la Ecología. Se trata de la capacidad que tienen los sistemas vivos para adaptarse a las perturbaciones, y reaccionar ante éstas. En un ecosistema, cuando se produce una perturbación, existen toda una serie de mecanismos de realimentación y adaptación. El principal objetivo es defender el máximo de vida posible dentro de ese sistema.

- ¿Cómo se aplica este concepto a la amenaza de cambio climático?

Frente a un cambio climático galopante, y que no será posible revertir por completo; ante el declive de la energía fósil, y el agotamiento de muchos minerales que sostienen hoy nuestro sistema socioeconómico, necesitamos generar sociedades que, con criterios de justicia, igualdad y poniendo en el centro la defensa de la vida de las mayorías sociales, se adapten a la situación que se nos viene encima.

- Más allá de las ideas en abstracto, ¿hay alguna sociedad que pueda tomarse hoy como punto de referencia?

No conozco ninguna sociedad en el mundo que esté dando los pasos con la fuerza necesaria. Hay estudios en torno a la Economía Ecológica, la Economía Feminista y la economía política que defiende la distribución que apuntan a ese fin, pero sin contar con buenos planes de ruta. Con sus luces y sombras, una referencia interesante es el Periodo Especial en Cuba tras el derrumbe de la URSS. Una tesis doctoral de Emilio Santiago Maíño dirigida por Jorge Riechmann profundiza en la cuestión. Porque el caso cubano es el más parecido a un colapso súbito del flujo de energía y materiales...

- Se trataría, sin embargo, de un decrecimiento forzado, no elegido como opción económica.

Pero es que los colapsos que van a llegar son forzadísimos. El decrecimiento de la esfera material es ya un dato. O que les pregunten a los iraquíes, a los sirios, a los afganos y a otras poblaciones de África si el flujo de materiales y energía ha decrecido o no, por la vía de la guerra, el saqueo y la expropiación. Estamos actualmente en un momento en que los sectores y pueblos con poder económico, político y militar mantienen sus estilos de vida a costa de saquear recursos de otros lugares.

- ¿Es algo tangible esta caída en los flujos de materiales y energía? ¿En qué se traduce?

Antes de la última invasión de Irak (2003), este país tenía -por su condición de extractor de crudo- el nivel de consumo de petróleo per cápita más elevado del mundo. Cuando se produce la invasión, y el control de los yacimientos depende o pasa a manos de potencias extranjeras, no sólo se produce un saqueo de los recursos; se consigue además que la población iraquí no mantenga los niveles anteriores de consumo per cápita, que actualmente se asimilan a los de la Alta Edad Media.

- ¿Con qué autores y referentes teóricos te manejas para acercarte a la “gran encrucijada”?

En el ámbito de la Economía Ecológica destacaría a Herman Daly; y en el estado español sobre todo los trabajos de José Manuel Naredo y Óscar Carpintero. En la Economía Feminista son centrales Cristina Carrasco y Amaia Pérez Orozco. Por otro lado, es muy importante a mi juicio Mary Mellor dentro del Ecofeminismo. Además como grandes divulgadores sobresale la obra de Ramón Fernández Durán y Jorge Riechmann.

- Tal vez todos ellos se planteen una pregunta que formula el libro: ¿Está la humanidad a tiempo de parar un colapso ecosocial?

Es la pregunta del millón. No creo que podamos hablar de un colapso general, hay sociedades que ya se encuentran colapsadas. Según la información científica disponible, de lo que sí estamos a tiempo es de –si dejáramos de extraer el petróleo que se halla bajo tierra– afrontar una transición energética que camine hacia un decrecimiento en el uso de materiales y energía; y de revertir algunos de los efectos más catastróficos del cambio climático. Por ejemplo, impedir el aumento de las temperaturas en 1,5ºC respecto a los valores industriales, que es lo que podría desencadenar fenómenos no controlables por la humanidad. Desde una perspectiva racional, podríamos evitarlo. Otra cosa es la actual correlación de fuerzas y la incorporación de estas ideas, no sólo en los poderes económicos, sino incluso en la izquierda transformadora: está tan por los suelos que parece difícil la articulación de un cambio.

- ¿Es la crisis climática una amenaza fuera de control?

Actualmente sí, porque no se está adoptando ningún tipo de medida. Hay un analfabetismo ecológico de quienes toman las decisiones, que desconocen la existencia de procesos en la naturaleza que resultan incontrolables: ni por la tecnología, ni por los seres humanos. La naturaleza regula el clima mediante dos procesos, la realimentación positiva y negativa.

- ¿Qué mecanismos básicos ignoran los próceres de la política y la industria?

Cuando se produce una alteración, los ecosistemas tienen mecanismos para controlarla y volver al equilibrio. Así, cuando empieza a acumularse un exceso de CO2 en la atmósfera y comienzan a detectarse elementos de calentamiento global, los ecosistemas “secuestran” dentro de los océanos buena parte del CO2 sobrante. O aceleran la fotosíntesis en algunos lugares para que se capte parte de ese dióxido de carbono. Pero si la perturbación es muy fuerte, estos mecanismos dejan de funcionar y se activan los de realimentación positiva, que lejos de regular, amplían enormemente las perturbaciones. La naturaleza no es una máquina, sino un sistema que se autoorganiza y desencadena todos estos cambios hasta el punto en que se convierten en incontrolables para el ser humano.

- ¿Por ejemplo?

Actualmente la descongelación del permafrost, capas de suelo congeladas en zonas como Siberia en las que antes nunca se producía el deshielo. El calentamiento global hace que se descongelen, con lo que grandes cantidades de gas metano que estaban contenidas durante millones de años en los suelos, se “disparan” a la atmósfera.

- La intervención del ser humano procede a la quema de combustibles fósiles y fuerza el calentamiento global. ¿Con qué efectos?

La descongelación del hielo de los casquetes polares o los cambios en las dinámicas de floración y reproducción de numerosas especies. Actualmente está ocurriendo que frutales florecen cuando todavía no han nacido las larvas de los insectos que han de polinizarlos. Y si no se produce la polinización, no hay reproducción de las plantas.

- ¿Se entiende en la calle y en los bares en qué consiste el calentamiento global?

Creo que no, por ejemplo mucha gente confunde emisiones de gases de efecto invernadero con la contaminación atmosférica. Habría que hacer un curso de alfabetización ecológica obligatorio para todo el mundo.

- ¿Qué es el colapso? Uno se lo podría imaginar como una especie de brusco apagón….

A veces se tiene la idea de que es como si de repente, tras un click, el mundo se hundiera y entonces todos nos morimos de golpe. Lo cierto es que la sociedad ya está colapsando. Y en el punto en que ya hemos superado los límites físicos del planeta, hay amplias mayorías sociales que no llegan a los mínimos vitales y son expulsados de sus territorios. El colapso es un proceso de décadas.

- El movimiento ecologista y los partidarios del decrecimiento piden “descomplejizar” las sociedades. ¿Qué significa esto?

Las sociedades industrializadas son enormemente complejas. El sistema agroalimentario es complejísimo: se siembra en un lugar, se transporta a otro y se produce en uno diferente, con un enorme trasiego de alimentos y materias primas por el mundo y la necesidad de sintetizar productos fitosanitarios o agrotóxicos. No teniendo esto, el sistema de producción de alimentos tiene que ser mucho más parecido al que había hace 50 años, basado en redes cercanas. Forzosamente la sociedad será mucho más cercana, sencilla y descomplejizada.

- Pero el enemigo también juega. En las tertulias televisivas y columnas de los periódicos se criticó con fuerza las limitaciones al tránsito de vehículos en Madrid y Barcelona. A ciudadanos corrientes y comerciantes se les complicaría innecesariamente la vida con medidas “ideológicas”, e incluso Esperanza Aguirre se refirió a los “cochófobos”.

Esto tiene mucho que ver con los cambios de imaginario. En Madrid tenemos la impresión de que esta batalla cultural ha sido completamente ganada, porque fue enfocada desde la perspectiva de la salud. Cuando el Ayuntamiento de Madrid empezó a aplicar iniciativas aprobadas durante el gobierno de Ana Botella, pero que nunca se pusieron en marcha, Esperanza Aguirre y quienes le rodean denunciaron ataques a la libertad individual; supuestamente se iba a impedir la vida de las personas normales… Pero llegó el día de marras, y los ciudadanos que llamaban a los medios de comunicación afirmaban: “Bueno, es que si nos ahogamos al respirar algo habrá que hacer”. Hubo además una campaña de gente que se reivindicaba “cochófoba”. Siempre que se ha llevado a cabo medidas de limitación –sea fumar en lugares públicos o la pesca de especies amenazadas–, se demuestra que no pasa nada. La gente es mucho más racional de lo que algunos creen, y entiende el sentido de las prohibiciones.

- Sin embargo, comentabas que se ignoran otros muchos principios elementales…

Si, algunos como el funcionamiento de los ecosistemas, que es algo bastante fácil de entender; y que te hace desechar la idea común en las sociedades occidentales de que la naturaleza es una especie de máquina. Y además, una máquina que la tecnología puede controlar. Así, un río tiene su propia lógica, pero se tiene la idea de que puede llegar un ingeniero y calcular los litros que se le pueden sacar al cauce de un río, para controlar el ciclo del agua. Otro elemento clave es la irreversibilidad. Hay fenómenos que no tienen marcha atrás, como la salinización de un acuífero. Por otro lado, la naturaleza tiene límites físicos. Los minerales de la corteza terrestre existen en una cantidad limitada y una vez que se supera y se llega al “pico”, no vuelven a estar disponibles del mismo modo. Ocurre con el petróleo, pero también con el gas natural, el carbón, el litio, el platino, el cobre y las llamadas “tierras raras”. Se trata de minerales en algunos casos fundamentales para la fabricación de placas solares y aerogeneradores, con los que transitar a un modelo basado en las energías renovables.

Por último, el libro apunta dogmas, mitos y supersticiones que dañan la vida. ¿Cuáles destacarías?

En primer lugar, el mito del progreso; es decir, la idea de que la humanidad avanza en un camino de progreso ilimitado al margen de la naturaleza y los seres humanos. Y ello, gracias a la tecnología. Habría que hacer una revisión de arriba abajo de la Ilustración y la Modernidad; no tirarla por la borda, pero sí revisarla. Otro mito es el de la producción, que se convierte en sinónimo de todo cuanto haga aumentar el PIB. Una tercera superstición consistiría en afirmar que el crecimiento es siempre bueno, con independencia de qué, cómo y para quién se produzca.






jueves, 23 de marzo de 2017

Fuentes de tecnología low-tech


Practical Action” (anteriormente conocido como “Schumacher Centre for Technology & Development”) es un organismo de cooperación técnica internacional dedicada a la investigación, difusión y aplicación de soluciones de baja tecnología en países en vías de desarrollo. Su página web contiene diversos manuales que también pueden ser interesantes para a autoconstrucción de sistemas de baja tecnología en el mundo desarrollado, tratando temas como energía, agricultura, construcción, agua y saneamiento, entre los más destacados. “Soluciones Prácticas” es la organización de Practical Action que opera en Latinoamérica, subdividida en la region Boliviana y la región Peruana. En el sitio online de esta última se tieneacceso a distintos manuales en español de soluciones de baja tecnología elaborados por la organización.

Más impresionante todavía es la biblioteca online, elaborado por el ingeniero de software Alex Weir. Los 900 documentos aquí catalogados no están tan organizados y presentados como los de la biblioteca de Practical Action o Soluciones Prácticas. Se trata de una lista de documentos de sólo una página, con una abrumadora riqueza y variedad de información difícil de encontrar en español y en alguna otra lengua.

Otros sitios online que ofrecen manuales y catálogos son Appropedia (tambien en español), Howtopedia (version en español todavía vacía de contenido) y Open Source Ecology. Todos ellos son wikis, por lo cual uno puede contribuir a la implementación de la información. El “Centre for Alternative Technologies” tiene igualmente muchos manuales interesantes, pero no son gratuitos.